viernes, 30 de junio de 2017

PIGMENTOS Y PINCELES

En la mitad del siglo XIX París sufría una conmoción artística, motivada por unos jóvenes burgueses cuya pintura rompía con el clasicismo que imperaba en el “Saloon”.

Todos los pintores de renombre y estilo clásico exponían en él, los críticos les elogiaban, lo cual incrementaba las ventas.

La vida en París de algunos compañeros del grupo era bastante disoluta por la pensión económica que recibían de su familia.

Acudían a las escuelas de fama pero ellas les enseñaban el dibujo clásico, su descontento iba en aumento.

A sus tertulias les acompañaba Zola que les animaba a crear un nuevo estilo donde predominara el color, el paisaje y la vida cotidiana sin olvidar el retrato.

Aunque Eduardo era diez años mayor que Claudio, sus discrepancias con el resto hacía que las ideas fluyeran.

Decidieron crear una galería próxima al Saloon para mostrar sus cuadros y poder vender, pues su economía empezaba a resentirse.

Eduardo invitó a Berta a asistir a las tertulias, ya que no le admitían en el Saloon por ser mujer. En cuanto tenía un rato libre iba al estudio de Eduardo a posar para él.

La pintó de diferentes formas y vestimentas, tenían una conexión especial, pero estaba casado y a ella no le gustaba el matrimonio, siempre decía que estaba casada con la pintura.

Edna, su hermana se casó y ya había sido madre, Berta disfrutaba de las dos pues iba a menudo a verlas.

En uno de los retratos que Eduardo le hizo lo terminó pintando en una esquina una ranita verde, toda una declaración de amor.

Todos se casaban, Berta y Renoir seguían solteros. Cada vez que se les insinuaban Berta siempre respondía lo mismo: ya estoy casada.

Sin embargo a Augusto se lo decían en su estudio, a lo que respondía “las mujeres son para pintarlas y los pinceles para casarme”.

Eugenio el otro Manet estaba enamorado de Berta y Eduardo no cejaba en el empeño de que aceptara la propuesta de su hermano ya que disfrutaría de estabilidad económica y era un buen hombre.

Cuando ella por fin se prometió con Eugenio su hermano dejó de retratarla, pero Berta seguía acudiendo a las tertulias acompañada de su marido. Influenciado por el grupo se inició en la pintura sin otro afán de probar sus aptitudes.

La economía se resentía las deudas les agobiaban ya no podían pasar los veranos en Argenteuil y pintar el esplendor de la primavera con las diversas y bellas tonalidades a las orillas del Sena.

Degas les reunió en su taller al que acudieron Monet, Manet, Renoir, Pissarro, Berta y Eva que terminó convirtiéndose en modelo de Eduardo.

Con el estallido de la guerra franco-prusiana el grupo se disolvió, cada uno se fue a distintos lugares, unos se quedaron en Francia en pueblos muy alejados de París y otros como Monet se fue a Londres.

Le gustó tanto que regresaría siete veces más, la niebla y el Támesis fueron su inspiración. Pintó bastante más de cien cuadros durante su estancia.

Al acabar el conflicto volvieron a París. Se reunían en de vez en cuando a cotejar su evolución, pero pocos se quedaron bajo el paraguas de la sociedad que formaran.

Manet y Monet se  distanciaron pero cuando éste murió avisaron a Monet y llevó su féretro junto a los demás pintores.

Sus vidas tomaron rumbos diferentes y Monet se retiró a Givengy con Alice y sus seis hijos más los dos de Camile. Los adoptó aunque siempre corrió el rumor que el último varon de Alice era de Monet, pese a estar continuar casada con el representante de Claud.

Después de morir Camile a edad de 32 años se casó con Alice y tuvo a su última hija.

Los paisajes de Givengy y su nueva familia fue la temática de sus pinturas, dicen que son sus mejores trabajos, los más representativos del impresionismo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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