domingo, 5 de marzo de 2017

VERDADES AMARGAS


Estaba en plena adolescencia pero desde su nacimiento su vida estaba trazada. Su padre, militar de carrera dirigía su hogar como su cuartel particular.  Él sería la tercera generación de la familia.

Todo estaba trazado milimétricamente y se aceptaba sin discusión. El partido velaba por el bien del pueblo. El honor de ingresar en la escuela del servicio secreto era muy alto, ya que su acceso era muy selectivo.

Su padre utilizó su influencia para facilitarle un puesto sin pasar las pruebas.

Sin embargo desde la ventana de su habitación observaba a la muchacha que cada tarde sentada en su cama leía un libro a escondidas.

Pensaba  que se arriesgaba  sin necesidad además de perder el tiempo de forma tan absurda. ¡Si todos tenían la vida solucionada, solo había que seguir las reglas del partido!

Pasaron los años y se convirtió en uno de los mejores agentes del gobierno,  la joven de la ventana era su obsesión. Cada noche antes de dormir miraba tras el cristal imaginando fantasías.

La rigidez de su formación se instauró en su corazón y con ello, su vida solitaria, sin afecto y con la única emoción del miedo a ser descubierto. Sus días transcurrían entre la monotonía y el amor pagado.

Una tarde vió salir a la muchacha de su casa circunstancia que aprovechó para husmear entre sus cosas, los dibujos de vivos colores colgados en la pared llamaron su atención.

Movido por un resorte cogió un paisaje marino donde las aves parecían guiar a una barca hacia las profundidades.

Cuando lo colgó en su dormitorio se tumbó en la cama desde lo observaba casi sin pestañear, comenzó a sentir una atracción hacia él, ser el patrón del pecio y navegar a otros mundos de libertad.

Su trabajo y su vida giraban en pasar desapercibido, hasta para él mismo y en un momento cambió bruscamente, el partido le abandonó viéndose obligado a rehacerse, a reconstruir su modo de vida y su espíritu.

En la soledad de su habitación miró por la ventana pero la joven ya no estaba, giró la vista hacia el dibujo y pensó “quién fuera barco”. Acto seguido metió sus escasas pertenencias en la maleta y se fue en busca de la libertad del mar.



 ©  Todos los derechos reservados.

 
                                             Pintura de María Lloret
 
 


 

1 comentario:

  1. La vida es así, uno debe marcar su rumbo. A veces las circunstancias, la comodidad, el carácter,... hacen que te dejes llevar; solo cuando te das cuando te das cuenta y reúnes el valor suficiente eres capaz de trazar una nueva dirección. Estupendo relato!

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