martes, 28 de marzo de 2017

UN PRIMER PASO


Para iniciar cualquier proyecto siempre hay que comenzar por dar el primer paso. No importa la edad solo el objetivo a conseguir.

Con doce años y el cambio del colegio al instituto, Belén comenzó a darse cuenta de las barreras que para algunos niños suponía el instituto.

Ella que venía de uno donde todo estaba concebido para facilitar el desplazamiento tanto a profesores como alumnos, pensaba que lo tendrían todos. Por ello se sorprendió al comprobar que Robert al terminar el cole se iría a otro centro.

El niño tiene una gran amistad con su hermano, el cual le ayuda no solo con la silla de ruedas sino con las tareas de clase.

Un sábado por la tarde que habían quedado para disfrutar del cine, Robert dijo a su mamá: Me voy a esforzar para andar solo y así voy con Daniel al instituto.

Su madre le sonrió y le besó, mientras le respondía—todavía queda mucho, cariño—

—pero yo quiero ir con él—

—lo intentaremos, ahora vamos a pasarlo bien con la peli—

El lunes a la hora de salir del cole la anécdota corrió de boca en boca entre las mamás.

 Belén comenzó a darle vueltas a una idea.

A lo largo de la semana se iba preguntando como se podrían  solucionar los obstáculos del centro y lo que ella pudiera aportar.

Durante los postres lanzó la pregunta: ¿Qué puedo hacer para que al instituto vayan niños como Robert?

Los padres se miraron con sorpresa y enseguida le respondieron: habla con el tutor y que el te oriente.

En la primera ocasión que tuvo lo hizo. La respuesta la indujo a ponerse en marcha.

Cogió unos folios y trazó unos apartados, los puso en una carpeta y bolígrafo en mano salió a recoger firmas, primero por sus vecinos, después las casa de las amigas y venciendo su timidez a cualquier persona que encontrara por el barrio.

Su iniciativa se contagió de tal forma que algunas mamás la pedían folios para recoger firmas de sus conocidos.

Llegó el verano con ello las vacaciones, sin embargo Belén se llevó consigo los folios a la sierra donde descansaba la familia. Allí rellenó dos hojas más.

En septiembre volvió a hablar con el profesor y juntos se fueron al despacho del director donde le explicaron la idea de la niña y cómo ésta había recogido las firmas.

Antes del puente de Todos los Santos se tropezó por el pasillo con el director el cual le comentó: he solicitado un ascensor y he presentado las firmas que recogiste. Me han llamado para una reunión sobre el tema.

—Lo vamos a conseguir—

—Va muy despacio porque es muy caro, confiemos que se pueda, gracias por tu iniciativa—

Belén sonrió, en su interior saltaba de gozo mientras pensaba “un primer paso, solo he dado un paso para que todo se pusiera en marcha”.


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3 comentarios:

  1. Siempre hay que empezar por algo para conseguir el fin. Un abrazo

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  2. Si no lo intentas seguro que no lo consigues. No tendrías que pensar en estas iniciativas, deberían venir dadas por una sociedad que siempre habla de facilitar e igualdad entre todos.
    Besos Toñi!!

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  3. Una gran historia de esperanza y ánimo ante los obstáculos, Toñi. Siempre hay que intentar buscar soluciones y no desanimarse por grande que sea la empresa. Una historia preciosa, gracias :))

    ¡Saludos!

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