jueves, 29 de septiembre de 2016

HOJAS AMARILLAS


Sentada en un banco  con la lluvia de hojas alfombrando el paseo, mirando como  alguna que otra cae sobre mí  fundiéndome con en el paisaje.

Estoy en la misma estación, desnuda como los árboles, sin esperanza de primavera, apurando los días tibios antes de que el frío invierno nos aprese.

Unas gotas resbalan por mi rostro como si quisiera limpiarme el alma y llevarse las tristezas pasadas.

Me quedo esperando que el agua me empape, y llene el vacío de las lágrimas derramadas.

Así mientras camino hacia mi invierno, deseo que mis ojos puedan seguir siendo fuentes con sonidos cristalinos en momentos de alegría, y regueros silenciosos ante la tristeza de la pérdida.

La vitalidad de la primavera desapareció, el verano también, sin embargo el otoño está dentro de mí, con una fuerza inusitada  que transpira por todos los poros de mi piel.

Llena de ilusión por la vida, disfrutando de tantas maravillas naturales y las creadas, junto con el amor en todas sus vertientes. El otoño es mi primavera y mi verano particular, que pintan de colores  mi existencia.
Un viento se levanta que deja despejado el paseo de hojas amarillas, con su soplo aleja los nubarrones dando paso a un celeste iluminado, mientras su bálsamo barre de mi mente los ingratos recuerdos y me llena de una savia nueva.

Y otra vez como el tiempo cambiante de la estación, en este instante luce el sol y sus rayos tibios templan mi espíritu.

 

 

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4 comentarios:

  1. Un canto a la vida, tu relato conmueve y renueva la búsqueda.

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    1. Gracias Mirna, encantada de que te guste, un saludo

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  2. Que bueno es leerte y observar las referencias de Arte y otras.Bs.Miguel

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    1. Muchas gracias Miguel y que bueno tener cerca personas como tu. Besitos

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