domingo, 15 de mayo de 2016

LEALTAD TRAICIONADA


Un poco de coherencia se extiende ante el alcance de nuestras conexiones humanas. Ésta reflexión volvió a su mente cuando después de una discusión con su amiga ésta le espetó—Sé coherente— las palabras le sonaron como un golpe seco dentro de su cabeza, la miró incrédula pero firme a esos ojos claros como pidiendo la causa de semejante afirmación.

No halló respuesta, como se la iba a dar, si precisamente ella era la persona más cuadriculada que había conocido; que regía su vida por unas normas que ponía a su libre albedrío.

 Sin ganas de discusión terminaron su café se despidieron y cada una tomó rumbos diferentes.

 Han pasado dos días y esa frase no abandona su mente sigue escuchando  el mismo golpe que la tortura una y otra vez, ella que se adapta a casi todo tipo de caracteres por fin descubrió el verdadero sentir que su amiga tanto empeño puso en ocultar.

Cansada de dar vueltas al tema se sentó en su viejo sillón cerró los ojos mientras pensaba de aquí “escribo un micro” y continuó dándole vueltas y más vueltas hasta que sin darse cuenta se durmió.

A los pocos días recibió su llamada la notó seca, distante su voz le parecía un hilo que se adelgazaba con la misma rapidez que la amistad se perdía cuando nos sentimos descubiertos.

¿Qué secreto ocultaba? En su próxima reunión estaba dispuesta averiguarlo una idea le asaltó y, ¿si fuera ella su competidora? Comenzó a atar cabos y cada vez lo veía más claro, su enfado iba en aumento se sentía traicionada por las dos personas que nunca imaginó.

Su impaciencia la llevó a descolgar el teléfono y preguntarle a bocajarro ¿eres tu, verdad? A lo que le respondió: él solo te quiere a ti, me ha dejado porque nunca pensó en abandonarte.


Iracunda colgó de golpe e intentó serenarse, los dos habían jugado con ella y ahora, ¿qué hacer? Desde luego para ella ya no existía y con él…qué iba a hacer con él…

   Ante la perspectiva de un divorcio   pensó que   había demasiado en juego, los hijos y todo por lo que habían luchado. Era  un precio muy alto que de momento no estaba dispuesta a pagar.
 Hablarían y la casa tenía suficiente espacio y de momento se cambiaría de habitación. Sacó la ropa de los cajones y la trasladó a su nuevo dormitorio quizás con el tiempo las
aguas volvieran a su cauce...

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