lunes, 25 de abril de 2016

EL DESEO DE CLARET


    Era media tarde hacía calor extendió su hamaca en la terraza donde siempre tenía los toldos bajados y fue a prepararse un café con hielo todo un ritual para leer poesía, si de vez en cuando  releía a Rosalía sus poesías le hacían sentirse comprendida, siempre tenía en su mesilla su libro favorito” A las orillas del SAR”, ahora el momento de releer algún que otro poema. Pero ella recordaba una pequeña estrofa:

                            Mientras el hielo las cubre
                            Con sus hilos brillantes de plata,
                            Todas las plantas están ateridas
                            Ateridas, como mi alma.

      Solía alternarlo con alguno de León Felipe o de Bécquer su admiración por la poetisa se inició cuando un lejano día se lo mostrara un vendedor en una caseta de la feria del libro. De esa manera llegó a ser su libro de cabecera lo intercalaba entre lectura y lectura para romper el ritmo de un libro a otro.
   A pesar del sufrimiento y las lágrimas de días pasados su esfuerzo obtenía la recompensa se encontraba mejor de ánimo, cómo para participar en las reuniones amistosas de costumbre y retomar los paseos junto al mar.
   Sintió que ya era hora  de levantarse el castigo con el temor a su propia reacción  fue a la cocina preparó una aromática taza de café, para no perder la costumbre,” cualquier día de estos se lo tendría que meter en vena…”
    Su afición por la pintura y la fotografía, de lo primero le constaba su falta de cualidades, pero de lo segundo creía que con una pequeña formación podría colaborar en alguna exposición con el centro de Cultura, hasta ahora hacía fotos de una manera  autodidacta, un buen hobby para sacar el arte que siempre buscaba en su interior era muy exigente quizás demasiado…, no se valoraba. Eso iba a cambiar, necesitaba cambiarlo convertirlo en su reto personal lo conseguiría por que una  fuerza poderosa e  invisible le empujaba a ello.
    Claret  encontró una nueva ilusión por la mañana temprano se calzó las zapatillas y con su pequeña cámara digital salió a la caza de los lugares más recónditos de la ciudad. Comenzó por la parte más antigua buscó las callejuelas con escaleras, le recordaran a Dubrovnik una maravillosa ciudad que había descubierto en un documental de viajes y pensó que en algún momento viajaría hasta allí, restaurada después de la guerra aunque dejaron huellas del desastre, para que nadie  que la visite olvide la tragedia de una guerra en Europa a finales del siglo XX
   Apretó  una vez tras otra y otra…, el botón de la cámara desde todos los ángulos posibles fotografiaba aquello que a sus ojos le parecía atractivo, ermitas e iglesias, plazuelas recoletas, la gente haciendo sus labores cotidianas, niños, jóvenes y sobre todo los ancianos con los surcos en sus caras, que nos hablan de sus esfuerzos y preocupaciones de su constante lucha por la vida.
   Cansada del largo recorrido solo había hecho una mínima parte de la ciudad, tenía para muchos días. Todo era factible de fotografiar luego vendría el duro trabajo de selección así que tendría que planificarlo. Había mucho material para revisar lo haría  por partes, le sería más entretenido y al final haría una última revisión, después las llevaría ante el gran jurado, sus amigas, ellas eran muy críticas eso era lo que más le gustaba de ellas, Mª Ángeles también iba siempre con su cámara a todas sus reuniones, la habían nombrado entre risas  fotógrafa de cabecera por que la encantaba hacerlas fotos en cualquier posición imaginable, nos movía de un lado a otro buscando que si  el encuadre, que si  la luz, los colores pero cómo siempre, todas  terminábamos riendo alborozadas.
   Sonó el teléfono móvil  extrañada por lo tarde de la llamada, se preguntó: ¿quién será?.., ah!... era un mensaje de Amparo, cuanto tiempo sin saber de ella. Fue su compañera en el grupo de excursiones que en otra época solían hacer por España,  ahora volvía a ponerse en contacto con ella.
    Seguro que necesita una compañera para algún viaje pendiente pensó y no se equivocaba, Amparo tenía un viaje contratado a Morella la fecha se acercaba no había  nadie que la acompañara e intentaba tantearla. Ella lo sabía pero le vendría muy bien un viaje para cambiar un poco su rutina contactó con ella y aceptó. El próximo fin de semana era un buen momento para lanzarse en serio con el nuevo reto, Claret  se movía por impulsos, emociones y la fotografía el modo de darles rienda suelta. El escenario se prestaba a ello Morella es impresionante lo ha sido durante siglos, a ella le encantaban todas las ciudades históricas y ésta tenía muchísima Historia.
    Llegó el día Claret se había levantado inquieta cogió su maletín de fin de semana, la cámara, el bolso y fue a encontrarse con Amparo  subieron al autobús pero enseguida se adormecieron, era tan temprano…, sin embargo ella estaba ensimismada por la evocación de antiguos viajes.
     Cuando bajaron del autobús estaban hambrientas se dirigieron en busca de una cafetería para tomar un buen almuerzo, y coger fuerzas para recorrer esa hermosa villa. No sabía  que a lo largo del día se encontraría con sorpresas inesperadas.
   El castillo en la cumbre de la montaña (en pleno Maestrazgo) dominaba la ciudad rodeada de las murallas con sus puertas y torres correspondientes, el acueducto medieval de estilo gótico. Construido durante los siglos XIII y XIV fue reparado a lo largo de los tiempos por las caídas de algunas de sus arcadas. Ella solo había contemplado el acueducto romano de Segovia también tenía conocimiento de otro  que se hallaba en Mérida. Las casas señoriales algunas de estilo gótico. Todo para ella era una continua sorpresa. Su cámara también estaba fatigada de tanto uso, le quedaba muy poca batería tendría que escoger bien los últimos objetivos.
    Antes de entrar a comer en la Casa de los Ram ella se retrasó para hacer una foto, según enfocaba salía un pequeño grupo de personas esperó a  que se alejaran y disparó su cámara.
     Mientras Amparo entraba en el restaurante a degustar algún plato típico de Morella su afición por la gastronomía era importante, y enseguida se reunió con ella. En el momento de tomar el café Amparo le preguntó si le apetecía tomarlo en la barra.
    La conversación fluida y amena les había relajado esto  contribuyó a que el camarero  hablara incesantemente de las leyendas e historias de Morella. Se despidieron todos y el tiempo avanza inexorable; ya no quedaba mucho por ver y recorría las calles de la falda de la montaña buscando rincones maravillosos, especiales; quería conseguir fotos que parecieran cuadros para poder enmarcarlas, era su pintura especial, su creación.
    Atardecía sobre el Maestrazgo los últimos rayos de luz  dibujaban sombras tenebrosas sobre las montañas, desde el interior del autobús el horizonte se antojaba mágico y maravilloso, cómo si de un reino lejano se tratara. Era noche cerrada cansada por el día tan ajetreado Claret se durmió. Cuando despertó el viaje estaba a punto de finalizar. Las compañeras de excursión se despidieron hasta una próxima ocasión cuando ella llegó a casa su cuerpo no le pedía más que una cama cómoda, necesitaba dormir, dormir mucho estaba tan agotada…., mañana tendría tiempo para analizar un día tan completo y variado.
    Se despertó con el sonido del teléfono medio dormida contestó no sabía ni que le decían seguía adormilada, su amiga lo comprendió y colgó, la llamaría más tarde, ella se volvió a la cama no sabía en que hora se encontraba, si era por la mañana o por la tarde daba igual seguía cansada, tumbada en la cama intentó volver a dormir. Al  cabo de un largo rato viendo que no podía conciliar el sueño, en su mente comenzaron agolparse multitud de escenas de la jornada anterior.
    Los monumentos las callejuelas, las montañas, los hermosos paisajes provocaron en ella diversidad de emociones y de sentimientos…, todo había penetrado hasta el fondo de su alma; ¡ay!... Si todo esto se plasmara en una exposición….
     Cuando el timbre del teléfono la sacó de su ensoñación mañana por la tarde se inauguraba una gran exposición y faltaban unas pocas fotografías, pues la persona que en principio colaboraba declinó la invitación.
    Solo acertó a pronunciar ¡Si, Si, SIIII!!

                                                        ©  Todos los drchos,Resevados   

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