martes, 29 de marzo de 2016

REMEMORÓ SU VOZ


       Unos minutos más tarde el tren hizo su aparición en la estación, iba cargada con una maleta, el portátil, su bolso y con el billete en la mano buscaba el vagón para colocar el equipaje.

   —¡Clara, Clara!—oyó que la llamaba una voz que no le era desconocida y a la que no  ponía cara, se volvió a mirar hacia donde venía  desde la puerta de un vagón que no consiguió ubicar; si se entretenía iba a perderlo ya que comenzaba a sonar su  timbre.

   Acomodada en su butaca respiró profundamente mientras su mente hacía esfuerzos por recordar al dueño de esa voz. Con la impaciencia de una adolescente no soportaba la incapacidad de  recordar a la persona dueña de ese timbre de tan característico que su memoria tenía archivada tan al fondo.

    Atravesaba el túnel para llegar a la otra estación sin pensar se levantó y revisaba uno a uno cada vagón a ver si algún rostro le resultaba conocido, eran demasiados y en diez minutos ya estaba en Atocha.

     Se asomó a la puerta cosa inútil ante el trasiego de viajeros al darse la vuelta oyó de nuevo— ¡Clara, Clara!—

   Giró la cabeza pero tampoco vio a nadie familiar volvió a su asiento y miró por la ventana a lo lejos creyó intuir una figura de hombre con unos rasgos y un porte que le recordaba a alguien lejano… ¡Cómo iba a ser él!   Ha pasado toda una vida desde la última vez que se vieron, a través de las ventanillas de sus respectivos vehículos en aquella estrecha carretera; donde gritó su nombre y los rugidos de las dos fieras lo debilitaron.

   Con sus respectivas parejas al volante y ellos atrás con sus hijos logró leer en sus labios un “te quiero” Clara le dedicó un gesto afirmativo por respuesta, entornó los ojos rememorando su voz diciéndoselo al oído años atrás.

    Ahora cuarenta años después sin verse ¿Cómo podía ser él? Estaban cada uno en una punta del país; se recostó en la butaca y se dijo: ¡Qué boba, anda que no hay Claras por el mundo!....

    Al llegar a casa sonó el teléfono lo descolgó pero nadie le respondía solo una fatigada respiración se escuchaba al otro lado. Pasaron los meses sin volver a pensar en ello cuando la llamada de una amiga común le comunicó su muerte.


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7 comentarios:

  1. Hola Toñi, uhmmmm, triste que pueda ocurrir esto,... es un relato que me ha enganchado hasta el final. besos

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  2. Hola estoy intentando poner comentarios pero no me salen haber ahora

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  3. parece que ahora si, bueno, Hola Toñi, te decia que tu relato me ha enganchado hasta el final, aunque es triste, me ha gustado mucho. Un beso compañera

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    1. Querida Joseme han salido todos tus comentarios cosa que agradezco infinito, besitos

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  4. Uff!! buen relato aunque triste, la forma en que narras, ya lo sabes, invita a leer .. besos muchos.

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    1. Gracias Marijose pero sabes? me han hecho un comentario en que éste hecho la persona sucedió en la realidad, besitos

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  5. A veces oímos nuestra voz interior anunciando algo y la obviamos. Gran micro!

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