domingo, 13 de marzo de 2016

FALSA ILUSIÓN

     Defraudada una vez más, y ¡cuántas iban ya! ahora se encontraba decidida chatear sin ninguna aspiración solo pasar un rato que aliviara un poco la soledad de sus tardes otoñales. Las reanudó con su acostumbrado café humeante en una mano y el ratón en la otra.
    Siguió con su afán de desecartar a las personas cuya edad no se asemejaba a la suya, no quería las complicaciones, ya había cumplido su ciclo vital ahora solo quería un poco de reposo, comprensión y cariño.
    Terminó la lectura de la obra “La lucha por la vida”  aquí ya habían inventado lo de tres en uno… ¡vaya tocho!  De Pío Baroja  pensó que necesitaba otro tipo de distracción,  fue  a prepararse  su acostumbrado café y se sentó frente al ordenador.
   Entre sorbo y sorbo comenzó a chatear de nuevo casi iba a dar por concluida su corta sesión de chateo se dijo: “bueno el último”. ¡Y tanto que iba a ser el último! lo que Adela no esperaba era que la casualidad hiciera que se hallaran en la misma ciudad.
    Su animada charla la coincidencia de aficiones la  insistencia de Darío en pedirle su Skype estaban haciendo mella en ella, pero aún se resistía  le dio el suyo y no dejaba de repetirle  te pierdo, te pierdo. “Estamos cerca  y podemos quedar”.
    Él no dejaba de llamarla con la cam Adela no le contestaba, solo se limitaba a mandarle mensajes. Respiró profundamente contó hasta tres y conectó su cam, ahora al verle se daba cuenta del fallo que había cometido.
   Bastante más joven que ella no había tenido en cuenta la única premisa que siempre se había impuesto al comenzar a chatear, preguntar la edad. Pero en esa ocasión se despistó. No deseaba involucrarse en una situación que no la llevaría a ninguna parte. comenzaron con una charla simplista de unos pocos minutos  yse acabó.
    Había encontrado con quien tener unas charlas muy agradables elucubraba en su imaginación su primer encuentro en un café céntrico y acogedor.
    Adela al fin llegó a la conclusión de que posiblemente ésta sería su última oportunidad de sentirse enamorada y correspondida.  
     Después de trastear un rato por Internet pensó que iba siendo hora de irse a la cama, le esperaba su rato de lectura nocturno  simplemente con eso Adela recobró el ánimo y consiguió sacar las fuerzas suficientes para seguir esperando algún mínimo cambio en la angustiosa situación.
    No pudo resistirse ante la incomunicación prolongada de él y con los ojos humedecidos por el llanto posó sus dedos temblorosos sobre el teclado y  tras  muchas vueltas le preguntaba un simple ¿Cómo estás?.
       Tuvo su respuesta no era la que esperaba, se encontraba mal no paraba de releer una y otra vez todas sus conversaciones,  sobre todo su carta en que la decía: te echo muchísimo de menos pero desgraciadamente todo tenía un final y el suyo había llegado.
    A  pesar de presentirlo sintió su alma hecha jirones y un grito desgarrador salió de su garganta, no probó bocado se tiró sobre la cama y lloró…, lloró hasta desfallecer pero a pesar de tantas lágrimas el sueño no la vencía.
    Con los primeros rayos de luz se levantó se miró en el espejo y casi no se reconocía  los ojos hinchados, las ojeras violáceas  el semblante demacrado, comprendió que a pesar de todo la vida continuaba.
    Se dio una ducha desayunó, cogió su bolso y  su máquina fotográfica se dispuso a recorrer la ciudad y a plasmar la fisonomía de sus gentes. Antes no se la hubiera ocurrido se hubiera limitado a captar los mejores encuadres de la ciudad, pero ahora  su sensibilidad estaba a flor de piel.
    Quería captar a través de su objetivo sus más íntimas sensaciones  pateó literalmente calles, avenidas, plazas y callejuelas, estaba tan cansada que necesitaba reponer fuerzas y en la primera cafetería que encontró pasó a tomar una ración de calamares con una caña de cerveza.
    Deseaba tanto liberarse de esa tortura infinita que para ella significaba su recuerdo.
    Era fin de semana los dos peores días para Adela mentalmente agotada decidió salir a bailar. la música a todo volumen terminó con la cabeza embotada. Por lo menos había salido de casa se distrajo un buen rato después de mucho tiempo.
    Daba vueltas y más vueltas en el lecho hora tras hora sin conciliar el sueño se levantó, cogió el portátil abrió la ventana y lo arrojó al vacío.

 
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2 comentarios:

  1. como todo escrito hace falta mas de dar y las concecuencias de la sensibilidad en las personas dependen a veces de un poco de estimacion . muy bonito blog

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