viernes, 19 de febrero de 2016

ZAMORA


    Ciudad castellana que el Duero baña en su camino hacia Oporto (Portugal), tantas veces visitada por mí y siempre con deseos de volver.
    Mis paseos por sus calles empedradas, siempre me llevaban cómo si de un imán se tratase hacia su castillo y su tan recordada Puerta de la traición.

                                     Que del cerco de Zamora

                                       Un traidor había salido;

                                       Vellido Dolfos se llama,

                                        Hijo de Dolfos Vellido,

                                       Si gran traidor fue su padre,

                                      Mayor traidor es el hijo;

                                      Cuatro traiciones ha hecho,

                                      Y con ésta serán cinco!

       Es un pequeño extracto del romance, su único fin es despertar la curiosidad por la gran cantidad de ellos que hay en nuestra Literatura.

    Su historia se remonta a los celtas que la llamaron Ocalam luego fue romanizada y conocida como Okelo Duri, (peñasco prominente), en ésta época correspondería Viriato, el terror de los romanos. Celebraba sus victorias arrancando unos jirones de los estandartes y colgándolos en su lanza. Se considera que nació en  la comarca de Sayago.

    También fue ocupada por los musulmanes  que la llamaron Azemur (olivar silvestre) y Semurah (ciudad de las turquesas), el nombre actual quizás proceda de estos nombres.

    El mayor esplendor de Zamora estuvo durante los siglos X y XIII, a partir de la batalla de Las Navas de Tolosa perdió su valor estratégico.

    Durante el reinado de Sancho II de Castilla, su hermana Dª Urraca gobernaba Zamora y en el asedio a la ciudad fue cuando se producen los hechos que relata el romance.

    En la actualidad se conservan muchos de los monumentos que se construyeron a lo largo de su dilatada historia, sirva como ejemplo, la catedral románica con su bello cimborrio, la iglesia de San Juan entre la multitud de ellas que pueblan la ciudad, su castillo con sus murallas, el palacio de los Condes de Aliste, etc. De ahí las muchas visitas que la ciudad merece.

    El poeta zamorano de cuna y castellano por su recorrido vital, fue Felipe Camino Galicia de la Rosa, nació en mil ochocientos ochenta y cuatro, y  en mil novecientos diecinueve se puso el sobrenombre de León Felipe. He aquí los versos finales de su poema más divulgado “ Romero Solo”.

 

                                         Poetas,

                                         Nunca cantemos

                                         La vida

                                         De un mismo pueblo,

                                         Ni la flor

                                         De un solo huerto…

                                         Que sean todos

                                         Los pueblos

                                         Y todos

                                         Los huertos nuestros.

      También está la ciudad moderna con elegantes edificios y otros no tanto, Santa Clara su calle más comercial  y peatonal por donde pasean los días de fiesta los lugareños y siempre abarrotada los demás con los turistas máquina en mano.

 

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