martes, 29 de marzo de 2016

COSAS DE CRÍAS

      Llegaba el mes de junio y por consiguiente las fechas de los exámenes finales, entre los nervios junto a la preparación de las maletas las niñas estaban muy alborotadas, se iban a Madrid   acompañadas por dos religiosas.
    Finalizados los exámenes las niñas se dispersan con sus familiares, muy pocas regresaban al internado y al día siguiente se iban de vacaciones.
     Juana Mª  cuando el autobús se acercaba al colegio decidió  no bajar y continuar viaje hasta casa, dicho y hecho.
   Cuando entró en casa el recibimiento fue solemne, tanto que la bronca de su tía creyó que se oía en todo el pueblo, habían llamado por teléfono del internado y al día siguiente tendría que regresar.
    Mientras regresaba en el autobús pensaba qué castigo la impondrían así que cuando entró se dirigió al armario del primer piso donde se guardaban las maletas y los abrigos.
       La  Madre Rosa al verla solo quiso saber como se le ocurrió semejante  bobada.
     Juana Mª impasible  le contestó - así se ahorraba el dinero del viaje del día siguiente-
Enfurecida con la desobediencia de la niña o quizás por una respuesta lógica que no esperaba, la regañaba levantando cada vez más la voz  y la niña  con aplomo se atrevió a replicarle pidiéndole un castigo para dar por finalizada la reprimenda.
    Eso ya fue la gota que colmó el vaso y la religiosa  le espetó que la expulsaba así que no podría continuar estudiando.
    Juana Mª sin inmutarse le dijo: entonces ahora me voy- se dio la vuelta para coger su maleta tan tranquila y la religiosa al ver que no le afectaba la dio un empujón contra la puerta del armario y le dijo: sí vete pero en octubre vuelves si es… que has aprobado todo – esa coletilla le sentó a la niña como una bofetada.
  Continuó callada y cargada con la maleta volvió sobre sus pasos a esperar la llegada del autobús para ir  a casa a comenzar las ansiadas vacaciones.
    Pasaría el día con su tía  y al siguiente estaría en casa con los abuelos y su padre.
    Empezaban las labores de recogida del cereal la diversión con los amigos estaba asegurada, montar en los trillos, los baños en las acequias o en algún arroyo próximo y la consabida merienda veraniega que tanto les satisfacía.

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