jueves, 14 de enero de 2016

LA VENDIMIA

   Terminada la recogida del cereal comenzaban las fiestas patronales entonces todo era celebración y música.

    Las casas  blanqueadas se llenaban de dulces olores provenientes de las cocinas donde se horneaban toda clase de bollos y tortas. 

     El bullicio de chicos y grandes por  las calles del pueblo solo acallado con las canciones de la banda que sonaban al término de la misa mayor hasta esta el mediodía y volvían a la hora de la verbena.

    Con el otoño llegó el tiempo de la vendimia y también el regreso a la escuela. En la lagareta hacía fresco pero a media tarde se encendía el fuego  para la merienda.

    Las abejas se arremolinaban en torno a los cestos llenos de uvas; no les tenían miedo, pues casi nunca les picaban, y cuando sucedía estaban los remedios de las abuelas.  Apenas sentían el dolor si el remedio se hacía a tiempo.                                   

      Terminada la vendimia se pisaban las uvas en el lagar y se recogía el precioso líquido que más tarde se convertiría en vino. Las enormes cubas estaban en la bodega,  para  entrar en ella tenías que bajar unas escaleras hechas en la tierra muy desgastadas por el uso y el paso del tiempo.

   En  casa se llenaba el porrón a la hora de comer a los niños mayores le ponían uno pequeño con un  poco de vino y  gaseosa que se compraba en sobres y se diluía con agua.

    Juana Mª una tarde después de merendar vió que en el porrón de sus padres todavía quedaba vino de la comida, ni corta ni perezosa  se lo bebió, el resto del día la notaron que estaba un poco tontorrona, no sabían a que achacar su comportamiento, sin darle más importancia siguieron terminando las labores del día.

    Con la caída de la noche todos se recogían en la casa, la madre aviva el fuego de la cocina para calentar la casa  y hacer la cena, mientras, el padre corta  las rebanadas de la hogaza. Al coger el porrón  vio que estaba vacío y sonrió al darse cuenta de donde provenía la pesadez que tuvo toda la tarde Juana Mª.

       
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2 comentarios:

  1. Hola. En mi familia sucedió un caso muy similar. Gracias. Saludos.

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