viernes, 29 de enero de 2016

UN CAMBIO RADICAL

     A los pocos días la tía y la prima estaban ajetreadas con  ropa nueva  ella preguntó  porqué  tantas mudas solo contestaron que la harían falta.
   Juana Mª hizo un gesto de incredulidad pero no obtuvo respuesta. Al poco tiempo la tía y su madrina quisieron hablar con ella, acercaron una silla hasta la mesa camilla se sentó sirvieron unos Cola-Cao.
    Comenzaron a decir: estamos marcando tu ropa porque pronto irás interna a un colegio de religiosas, es la promesa que hicimos tu padre y yo a tu madre y la vamos a cumplir— le espetó la tía.
      Juana Mª tímidamente preguntó: ¿cómo es?...
     Es un edificio antiquísimo adornado en la entrada con un hermoso jardín, está bañado por un pequeño río en su lateral izquierdo. Cruzando el umbral se ve una capilla pequeña con un coro.
    Tras unas puertas enormes de madera gruesa daba paso a un amplio espacio con un patio acristalado, con altas y frondosas plantas y en el centro una pequeña  fuente por la que no corría el agua.
    A la izquierda unas escaleras de granito llevan a los pisos superiores donde se hallan las clases y los dormitorios. Así le describían el colegio donde pasaría los próximos meses.
   La niña estaba triste no quería separarse de sus amigos  del pueblo. No hacía tanto que la tragedia se adueñó de la familia; ella más que nadie lo notaba, su mamá ya no estaba junto a ella…, ya nunca volvería a verla…
    Llegó el mes de mayo con toda la ropa marcada a punto de cruz se la metieron en una ajada maleta y a la mañana siguiente emprendió el viaje  hacia el colegio solo le acompañaba su tía única hermana de su madre. El miedo a lo desconocido se apoderaba de ella a medida que se acercaban al internado.

            ©   

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