domingo, 27 de diciembre de 2015

Y AL FINAL...


      Marian había desechado que cupido la tocara el corazón no miraba a los hombres con deseo los veía simplemente como personas despojadas de cualquier atractivo sexual.
   Su tiempo pasó irremediablemente su alma se alimentaba de lecturas y del cariño incondicional de los suyos aunque fuera desde la lejanía.
      Buscó entre sus habilidades y en escribir halló una gran satisfacción personal se volcaba en ello con fruición. Los pequeños relatos que hacía para sus nietos le recordaban sus travesuras y las de sus hijos dándoles un toque de aventura que a ellos les entusiasmaba.
     Entre cuento y cuento buscaba en Internet algo que la inspirara algo que implicara emociones, curiosidad y ¿porqué no? Un toque de desencanto.
    Se dio un descanso para tomarse su café con leche de todas las tardes mientras lo saboreaba entró en el chat que en otro tiempo frecuentaba para aliviar su soledad quizás le contaran alguna historia para aprovechar en sus relatos.
    Así encontró a Alicia una mujer  casada, atrapada en un  matrimonio anodino, tedioso y con discusiones que la sacaban de quicio con los hijos fuera del hogar los días se le hacían insoportables.
    Buscaba el sexo que su marido no  satisfacía llevaba años chateando y conociendo personas en su misma situación. Conoció a Juan un  valenciano, intimaron tanto que del chat pasaron al móvil y del teléfono a verse.
     Iba de Benidorm a Valencia y él hacía el viaje inverso, tenía un apartamento prestado para cuando Juan venía llevaban varios años.
     Cuando le preguntaba por que no se separaba respondía “la economía, mantener el nivel de vida, y ese era un precio que asumía gustosa” con esa tranquilidad que a María la desconcertaba y  descolocaba sus esquemas.
   Con Juan llevaba a cabo sus fantasías más delirantes y aunque se vieran menos de lo que ellos desearan eso les satisfacía. Ella solo pensaba en disfrutar, decía que la vida era corta y tenía que exprimirla a tope.
    Una noche mientras hablaban le soltó una bomba que la dejó aturdida nunca hubiese sospechado que Alicia le pidiese acostarse con ella, tardó en reaccionar ante semejante proposición y al hacerlo se lo tomó a broma.
    Le contestaba con su ironía habitual pero ella le rebatía en serio la conversación tomaba unos derroteros muy picantes. Entre risas y veras las palabras eran dardos certeros que  desataban sus imaginaciones hasta límites insospechados.
   Entonces Alicia cambió de estrategia le contaba que su marido estaba en la cama dormido como un tronco sin hacerla caso, añadiendo la coletilla” como todos los días”.
    Sin embargo no dejaba a Marian tranquila ahora le decía que tenía un sitio en su cama que jugara con él a ver si lo mejoraba… las risas estallaron.
    Por fin Marian sacó fuerzas para contarle que se encontraba jodida a pesar del tiempo transcurrido de su alejamiento con Alberto. Sus subidas y bajadas con discusiones rayando los extremos, hasta que un día harta de la situación le envió una carta por mail en la seguridad que no le contestaría, él era así, se enfadaba cada vez que le llevabas la contraria siempre acostumbrado a salirse con la suya.  Volvieron a hablar, a verse  las chispas saltaron de nuevo y una vorágine inexplicable se apoderaba de ellos.
 Por la noche esperaba su charla con Alicia necesitaba oírselo decir lo que ella ya conocía: dejar y alejarse rápidamente de Alberto.
    La bronca que  le dedicó fue monumental pero Marian la aguantó estoicamente por que estaba llena de razón. Cuando Alicia calló ella sonrió con una mueca mientras que comprendía su enfado, pero le costaba tanto hacerlo… Sin embargo lo conseguiría a cualquier precio, pero éste  era tan alto…
   Alicia comenzó a hablar de sexo para distraerla y continuar con sus consabidas bromas habían encontrado un divertimento inocente; habían conectado.
 Pese a la juventud de Alicia en sus conversaciones ello no se notaba, más bien al contrario, se encontraban tan a gusto que parecían conocerse desde siempre. Comenzaron a verse más a menudo unas veces solas y otras los tres, hasta que una de esas ocasiones apareció Marian con Juan.
     Con toda naturalidad la tarde iba cayendo se fueron a casa de Alicia, era el morbo llevado al extremo y su marido sin saber nada….Sin quererlo o tal vez si Marian se vio envuelta en los juegos de Alicia.
   Amaneció un día espléndido de sol y calor pese a estar acabando el mes de febrero, la playa estaba llena de turistas acaparando los primero rayos. Marian y Alicia esa tarde se fueron a bailar luego tomaron unas copas  antes de ir a casa. Una vez en el dormitorio sus ropas se desperdigaban por los muebles, por el suelo y se tiraron sobre la cama.
   Cansadas, las palabras apenas susurradas, los ojos entornados y sus cuerpos exuberantes, Alicia no pudo reprimir los deseos de poseerla  Marian se dejó querer sin oponer resistencia, estaba descubriendo el placer más  íntimo con una mujer. Nadie hasta ahora la había elevado de esa forma al séptimo cielo.
   Se quedaron dormidas entrelazadas, cuando el timbre del  teléfono las sacó del plácido sueño. Su marido estaba llegando a casa rápidamente se ducharon  María salió  a toda prisa.
   Una vez en casa comenzó asimilar la experiencia nocturna esperaba tener sensaciones encontradas y con extrañeza vio que no le incomodaban para ella había sido importante y quizás Alicia...
   Seguramente no volverían a verse después de ese día pero se equivocaba la llamó para verse, necesitaban  hablar. Cuando colgó el auricular los nervios se apoderaron de ella.
    Las cavilaciones comenzaron a atormentar su pensamiento. Al verse se abrazaron con gran efusión y los miedos de Marian desaparecieron. Cogidas de la mano paseaban descalzas por la arena de la playa sin despegar los labios, de vez en cuando un apretón de sus manos transmitían sus emociones, su calor y su deseo...

            ©  Todos los derechos reservados. 

3 comentarios:

  1. Fantasias....... Muy bueno, me gusta, me quede con ganas de una continuación, verdad?

    ResponderEliminar
  2. muy buen , si que se queda abierto para continuar. Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. La verdad es que es muy buena tu narración. Un delicioso final abierto. Yo diría que a Marian le llegó cupido también ;))
    Un abrazo

    ResponderEliminar