viernes, 13 de noviembre de 2015

EL EMBRUJO DE THERA

   Estaba aburrida en la clase de Arqueología no paraba de mirar el reloj le parecía que los minutos eran horas quizás no funcionase, pero sí, sí lo hacía era ella la que se encontraba un poco extraña sin saber porqué. La profesora advirtiendo su indiferencia dio un salto en sus explicaciones  dentro del tema que estaba tratando. 
 

    Comenzó por comentar el nombre antiguo de Santorini. La antigua Thera de los griegos hasta que los romanos conquistaron, varias de estas islas entre ellas Santorini, cuyo nombre primitivo fue Santa Irene su patrona,  con el paso de los siglos la contracción del nombre dio como resultado al actual.
     La profesora se le acercó  y le miró fijamente, Delia dio un respingo extrañada: ¿pero si no he hecho nada? — precisamente por eso, espero que la próxima clase  sea más productiva—
  Al salir de la Universidad fue directa a casa tenía que echar un vistazo a todo lo relacionado con esa isla, no le agradaba quedarse rezagada en la clase.
   Era fin de semana  esa tarde-noche tenía que salir a despejarse, se fue al cine  deseaba comprobar si la película de intriga  era tan buena como le recomendaron.
   Al volver a casa todos estaban descansando, pero ¿como se iba a ir a dormir si estaba desvelada? Se puso cómoda abrió el portátil para echar un somero vistazo a las páginas. Tomó notas y más notas  a la vez que seleccionaba las fotografías más descriptivas.   Las horas  pasaban volando casi sin darse cuenta  era tan apasionante...
   Cada vez se extendía más y más ¡que mundo tan fascinante! Con razón su madre siempre tenía un folleto de cruceros por las Cícladas ahora la comprendía. A ella también la gustaría viajar allí.
    Con este último pensamiento se metió en la cama. A la mañana siguiente en la clase de Arqueología se sentía segura. Disfrutó como nunca había disfrutado en  clase ya que la profesora lo transmitía como si estuviera en aquella época  y también demostraba ser una oradora excepcional. Ya había plantado la semilla de una futura investigadora, como la solía decirle su hermano cada vez que discutían “eres una rata de biblioteca.” La encantaba estar entre libros y papeles. Prefería no salir  pasar las tardes estudiando.
   No cabía en sí de gozo cuando los padres se mostraron receptivos con su deseo de viajar a las islas griegas. ¡Que largos se iban a hacer los meses!....uf! Falta mucho- pensó.
     Llegaron los exámenes finales entonces el día no tenía  suficientes horas para Delia, los nervios se apoderaban de ella  pese a llevarlos muy preparados siempre temblaba como un flan. Las tazas de tila y otras hierbas a las que se aficionó serían sus bebidas favoritas.          
   Pasados los malos tragos obtuvo su recompensa con unas calificaciones extraordinarias, la presión que ella misma se imponía era desmesurada todo para no perder su beca. Era hora de relajarse y dormir.
   Comenzaban las vacaciones para todos  la preparación de los equipajes les traían de cabeza, eso que su madre les decía que solo lo imprescindible pero para ella todo era imprescindible....cuando lo dio por finalizado su hermano se acercó con la cámara de fotos exclamando: ¡esto es imprescindible!
   Por fin llegaron a Santorini y a su capital Fira desde allí subieron al autobús para recorrer los pueblos del interior. Sus pies pisaban los restos de lava de la erupción volcánica que acabó con los minoicos,  solo de pensarlo se estremeció.
    Los artesanos hacían verdaderas monerías, colgantes, pulseras  con los restos de lava de aquel mítico volcán..
   Las vibraciones telúricas del dormido montruo las percibía Delia con fuerza por las calles de Fira, cuya mayor atracción era bajar en burro por la pared vertical hasta la boca inmensa del volcán ahora llena de agua.
    El guía los reunió en una placita para narrarles lo referente a la civilización perdida. Las historias que contaba las acompañaba de láminas recreando la vida de aquellos seres tan avanzados.
    Al terminar la disertación se le aproximó para preguntarle si sabía el significado de su nombre. Delia  con una sonrisa le explicó que era de origen griego y significaba feria o fiesta que provenía de la isla de Delos considerada la isla más sagrada al creer que allí nació Apolo. Una vez al año  celebraban las delias que reunía a la gente de todas las Cícladas para intercambios de todo tipo y dar las gracias al dios Apolo.
    Ante lo cual el hombre le sonrió mientras le reafirmaba su comentario. Ella por toda respuesta le dijo: Nos volveremos a ver.
        En ese instante  Thera  despertó su embrujo y se apoderó de Delia.


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1 comentario:

  1. He tenido la gran suerte de viajar a Santorini!
    Te atrapa y envuelve! Un lugar donde el tiempo parece pararse!

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