sábado, 14 de noviembre de 2015

CLARO DEL BOSQUE


    Estaba viendo la película  Ana Karenina cuándo recordé que en mi biblioteca tenía un libro a medio terminar de León Tolstoi. Estuve haciendo memoria y descarté Guerra y Paz, por ser una obra densa e inmensa que no se olvida fácilmente si se ha tenido la suerte de leerla.

    Ante la imposibilidad de recordar  fui directa al ordenador a guglear un ratito para ver si leyendo los títulos de sus obras la reconocía. Ante mis ojos se deslizaba uno tras otro y nada hacía presagiar que lo hallaría.

   Cansada de dar tantas vueltas cibernéticas cerré la página pero antes de apagarlo quise echar una miradita al blog.(¡Qué vicio!)

   Cuánta satisfacción y trabajo diario me produce el escribir y buscar los cuadros menos conocidos de los pintores impresionistas (mis favoritos), al que también se han unido mis otras aficiones por un lado la narrativa y por otro la fotografía.

   Curioseando por el contador sin  por aprender un poco de geografía internacional, con los puntos rojos esparcidos por el mapamundi los asociaba por las banderas a los países, pero al ver dos puntos muy distantes entre sí dentro de la federación rusa puse a guglear de nuevo.

    Del primer nombre solo saqué en claro que tiene que hacer mucho frío y si sería hispano hablante el que día tras día visita mi blog, (detalle que le agradezco). El segundo más próximo a la zona moscovita y cerca del mar, mejor dicho a dos enormes lagos que parecen mares, (por allí todo es a lo grande).  Eso sobre el mapa que ya conocemos que en la realidad la distancia es diferente, y recapacitando más bien está situado a casi la misma distancia.

    Yasnaya Polyana  lo escribo y cual no sería mi sorpresa al leer  su significado: “claro del bosque”. Ese era el nombre del libro  que con insistencia estuve buscando los pasados días, si no completo estoy segura que sí en parte.

   También el lugar de nacimiento de su autor y su casa actualmente es un museo. Por las fotografías se aprecia enorme y hermosa. Situada en el centro de una pradera con muchos árboles rodeándola. En un claro del bosque que nombre tan sencillo y poético y que lugar tan especial para dar rienda suelta a la imaginación y comenzar la dura tarea de crear.

     Después de tanto esfuerzo encontré el libro de Leon Tolstoi que lleva por título” La escuela de  Yásnaia Poliana”, quizás alguien siente la curiosidad de leerlo. A pesar de la jugarreta de mi memoria resulta que no andaba muy desencaminada  ¿eh?...
                                          

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