miércoles, 30 de septiembre de 2015

DESENLACE FATAL

   Estaba en mi dormitorio que a la vez me servía de despacho cuando el insistente  timbre del teléfono me obligó a levantarme y dejar por un instante, el tedioso informe que debía presentar a la mañana siguiente.
    Descolgué el auricular y al otro lado una voz inquietante con acento brasileño me preguntó — ¿Es usted Alfonso García? —  A lo que respondí afirmativamente.
    Seguidamente me relató una serie de hechos cometidos por mi padre, cuando terminó su perorata  me inquirió —¿Se da por enterado, señor? —  Claro que me daba por informado pero me daba igual, llevaba tantos años sin saber de él….Y ahora que lo se ¡es  para esto !
    Regresé al despacho para terminar el informe. No me podía concentrar con el pensamiento puesto en mi padre. No podía entender que siendo policía hubiera sido capaz de cometer un crimen tan horrendo.
    Moví la cabeza con afán de alejarlo de mi mente. Cuándo escuché la llave en la puerta miré el reloj, por la hora supuse que era mi madre  no sabía como hacerle partícipe de la noticia. Pese al tiempo transcurrido cuando se hablaba de él nunca lo hacía con acidez, no se si por cariño o por respeto hacia nosotros.
    —Alfonso ¿quieres tomar algo?—  
    —Si mamá—
   Me acerqué a la cocina lugar donde solíamos tratar los temas delicados acompañados de unos tentempiés o unos cafés. Nos sentamos y con una mirada me invitaba a iniciar  la conversación.Tenía la habilidad de darnos nuestro tiempo para contar lo que nos preocupara en cada momento y éste era uno de ellos.
    —Mamá han llamado de Brasil—
    —¿Qué pasa en Brasil?—
    —Pues habido un suceso desagradable que nos atañe a los hermanos—
    —Dímelo sin rodeos—
    —Papá a matado a su mujer  y se ha entregado a la policía brasileña—
    —Ah! Era él, lo he escuchado en el trabajo—
    —¿Cómo ha podido hacerlo?—
    —No le juzgues, hay situaciones muy complicadas en una pareja y hasta que no te ves en la situación no sabes de lo que eres capaz. Puedes perder el control llegando a un punto de locura. Tienes que escucharle primero sin perder la objetividad, además tu eres abogado lo que decidas cuenta con mi apoyo—
    —Gracias mamá, lo pensaré pero desde luego de momento no creo que me interese su problema—
   Mamá se encogió de hombros por toda contestación se levantó me dio un beso y desapareció pasillo a delante.

    ©

                                                                         

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